Imaginad por un momento estar admirando las ruinas del Foro Romano y allí, en medio de un muro derruido, encima de la mampostería, después de dos mil años, se muestra en todo su esplendor una amapola.
El encontrar ese poder de la naturaleza frente a todo me hizo reflexionar sobre la historia pasada, presente y posiblemente futura de la humanidad, con sus logros, luchas encarnizadas, odios, amores, rencores....es probable que lo único que quede sea una humilde amapola.
Siguiendo con Roma, un libro apasionante que he leído varias veces es Memorias de Adriano de Marguerite Youcenar. Novela escrita en primera persona en boca del emperador del siglo II Adriano. La fascinación por este personaje me hizo visitar Villa Adriana, situada al sudeste de Tivoli, cerca de Roma.
Aunque la mayor parte de las construcciones monumentales están en un estado bastante lamentable, pues durante siglos esta Villa se utilizó como cantera de mármoles y ladrillos, aún se puede respirar la apasionante y polifacética personalidad de Adriano que gobernó el imperio romano durante 20 años.
Y como para muestra basta un botón, dejo un vídeo que hice en su momento aunque no tiene comparación con la belleza del lugar.